Wonderland
La historia reciente de Venezuela ha estado marcada por la violencia, la represión y el miedo.
En este contexto, la imagen se convierte en una forma de enfrentar y dar cuerpo a esa experiencia.
La figura del Dictador aparece como una presencia que desborda lo humano, construida a partir de la repetición, el discurso y el control simbólico.
Su imagen atraviesa la realidad y afecta la percepción colectiva, instalándose en lo cotidiano y en el imaginario.
Este trabajo aborda esa construcción: una iconografía que simplifica, distorsiona y sostiene un relato que legitima la violencia.